Trabajamos para la justicia social
 
— Dijous, 30 d'abril de 2009 - 18:16
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Apuntes históricos

Tras la Guerra Civil española (1936-1939), la Iglesia se organizó para dar respuesta a las necesidades de la población española que vivía en situación de extrema precariedad. El 28 de enero de 1944 se creó en Barcelona el Secretariado de Beneficencia.

El papa Pío XII denominó "Cáritas" a todas las acciones sociales que la Iglesia había realizado en todo el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

En la construcción de Cáritas Diocesana de Barcelona destacan tres etapas:

  • Años de posguerra, hasta el Concilio Vaticano II (1944-1965)
  • El posconcilio (1965-1980)
  • Cambios sociales por la democracia (1981-1997)
  • Llegada de personas inmigrantes extranjeras (1998-2007)
  • Crisis económica (2008-2014)

Años de posguerra, hasta el Concilio Vaticano II (1944-1965)

La Iglesia encarga su acción caritativa a la Acción Católica, que a su vez crea el Secretariado Nacional de Caridad, con la finalidad de luchar contra el hambre y las muchas otras necesidades del pueblo.

Durante las décadas de 1950 y 1960 se dan alimentos, prestaciones médico-farmacéuticas, atención a personas sin hogar, préstamos para la vivienda y se promociona la creación de cooperativas.

El posconcilio (1965-1980)

Nacen los primeros movimientos asociativos y vecinales. Cáritas Diocesana de Barcelona está presente en ellos a través de las asistentes sociales. Las encontramos en Ciutat Vella, Can Tunis, Can Valero, de Barcelona; en Terrassa, Sabadell; en los barrios de Bufalà y Sant Roc de Badalona; en Sant Adrià de Besòs; en Santa Coloma de Gramenet y en los barrios Can Pi y la Bomba de Hospitalet de Llobregat. Son los años de los “Centros Sociales”, a los cuales da cobertura jurídica. En el año 1975 Cáritas tenía censados 24 centros.

Durante las décadas de 1960 y 1970 desde Cáritas se impulsa la creación de equipamientos y de grupos. Se crean más puntos de acogida para personas necesitadas, sobre todo en parroquias. En un momento histórico en el que no existía el Estado del Bienestar, Cáritas fue pionera en la promoción e implementación de los servicios sociales.

Cambios sociales por la democracia (1981-1997)

La aprobación de la Constitución española y la implantación progresiva de un sistema público de servicios sociales lleva a Cáritas a repensar su identidad, mientras colabora con las administraciones públicas con convenios y subvenciones.

En las décadas de 1980 y 1990 se consolidan los servicios que Cáritas ofrece al conjunto del territorio diocesano, a través de los territorios y programas sectoriales (Paro, Gente mayor, Infancia y familia, Migración, entre otros).

También durante la década de 1990 Cáritas Diocesana de Barcelona promueve la creación y el desarrollo de entidades vinculadas a la entidad que se especializan en distintos ámbitos de actuación, como la Fundació Formació i Treball (Fundación Formación y Trabajo), la Fundació Privada Foment de l’Habitatge Social (Fundación Privada de la Vivienda Social), o el Servei d’Integració i Ajuda a la Llar (SISAL) (Servicio de Integración y Ayuda en el Hogar).

En estos años, se consolida en Cáritas el movimiento de voluntariado cuya acción se coordina desde un departamento específico.

El inicio del siglo XXI de Cáritas está marcado por la misma respuesta a las necesidades de las personas más desfavorecidas, autóctonas y extranjeras, sin discriminación por razón de origen, sexo, cultura o creencias. Pero también marcado por hacerlo coordinadamente con las administraciones públicas: complementando la acción social, gestionando distintos servicios y equipamientos, colaborando en la redacción de textos tan importantes como la Ley de Servicios Sociales o el Pacto para la Inmigración. Además, hemos reforzado el camino del análisis de la realidad social, tanto para contribuir en la definición del modelo de intervención que debe seguir desarrollando nuestra institución como para dar más empuje a la labor de sensibilización y denuncia, dos de los ejes principales de la acción social en estos momentos.

Llegada de personas inmigrantes extranjeras (1998-2007)

A finales de los años 90 es cuando CÁritas tiene que focalizar parte de sus energías en la inmigración. Esta etapa cambió mucho la manera de enfocar la manera de trabajar de la organización. Cáritas estaba acostumbrada a atender personas en una situación de exclusión social y marginación importante. Pero, de repente, se encuentra con un gran volumen de personas que llegan por una inmigración, sobre todo, económica. Es decir, personas que, en principio, tenían capacidades y potencialidades y estaban muy formadas y que, en aquel momento, no tenían problemas sociales. Simplemente, no tenían los medios necesarios para vivir y el permiso de residencia adquirido.

Es por eso que Cáritas se marca como hito acoger los recién llegados y facilitarles al máximo el camino que tenían que hacer por instalarse y adaptarse al país, desde su regularización administrativa hasta encontrar un trabajo.

El inicio del siglo XXI en Cáritas está marcado por la misma respuesta a las necesidades de las personas más desfavorecidas; autóctonas y extranjeras, sin discriminación por razón de origen, sexo, cultura o creencia. Pero también, para hacerlo coordinadamente con las administraciones públicas: complementando la acción social, gestionando diferentes servicios y equipamientos, colaborando en la redacción de textos tan importantes como son la Ley de servicios sociales o el Pacto por la Inmigración. Además, se reforzó el análisis de la realidad social, tanto para contribuir a la definición del modelo de intervención de la institución, como para reforzar la sensibilización y la denuncia, dos de los ejes principales de la acción social de Càritas.

Entre el 1998 y el 2007, tendrán lugar diferentes acontecimientos sociales donde Cáritas juega un papel importante. El primero es la presencia, en aumento, de los menores inmigrantes en la calle, donde Cáritas responde creando un centro para estos menores, denominado Al Qantara, y posteriormente un piso en Hospitalet de Llobregat para acoger los que iban cumpliendo dieciocho años.

Además, la intervención de Cáritas en hechos como los encierros en algunas iglesias de Barcelona y una en Cornellà durante el año 2001 (finales del mes de enero) para reivindicar la obtención de permisos legales de residencia, o bien, el Proyecto de Inserción Laboral de los Subsaharianos de Plaza Cataluña, ayudan a crear desde la organización, un entorno a concienciación colectiva sobre los problemas más graves de la población extranjera que llega a nuestra casa.

Crisis económica (2008-2014)

Ya en 2007 nos acercamos a la crisis, y por lo tanto, empieza a disminuir lentamente la llegada de inmigrantes. A partir de aquí, la acción de Cáritas se focaliza en dos grupos. Por un lado, vuelven a recurrir a Cáritas aquellas personas que anteriormente ya se habían atendido, básicamente por su nivel de pobreza y exclusión social. Por el otro, la gente de clase media empobrecida, porque los servicios sociales no se les prestan toda la ayuda que necesitan. Así la misión de Cáritas complementa este vacío donde no llegan estos servicios y, de este modo, acontece la esperanza para todas estas familias.

En estos años de crisis, y a partir del 2008 y en los sucesivos años de crisis económica, social y política, Cáritas se vio desbordada por las peticiones de ayuda. A través de voluntarios, mosens, parroquias, donantes y socios, la acción social de Cáritas ha renovado su respuesta. Entre otros, en septiembre de 2011 se puso en marcha el “Servicio de Mediación en Vivienda” para que las personas pudieran mantener su hogar a la vez que se ha creado un parque de vivienda social propia. Se han puesto en marcha los proyectos “Paidós” de prevención de la pobreza infantil a partir de septiembre de 2012. El programa “Feina amb Cor”, un servicio gratuito para acompanyar a las persones que están en paro de larga duración, se inició en diciembre del 2013. Actualmente se está trabajando en un nuevo proyecto de acompañamiento de salud mental. Además, a lo largo de estos años la sensibilización y denuncia llevada a cabo a través de los medios de comunicación ha aumentado considerablemente.

Además, para cubrir las demandas sociales, hay que remarcar que Cáritas ha podido dar respuesta a través de muchos proyectos promoviendo la creación de cooperativas, como Suara en su momento, Feines de Casa y Sempre.

En 2014 ha finalizado el proceso de creación de las dos nuevas Cáritas Diocesanas de Sant Feliu de Llobregat y de Terrassa, proceso que culminó el pasado 27 de enero de 2014.

¿Qué pasará en los próximos tres años?

Probablemente en los próximos años se irá consolidando la situación actual e iremos sintiendo el eco de la crisis. Por un lado, no llegarán ya nuevas personas inmigrantes de reciente llegada y, por lo tanto, desde Cáritas se seguirá atendiendo a la persona inmigrantes en situación precaria que hace tiempo que viven aquí. También se continuará apoyando a las personas de clase media que viven en el área metropolitana de Barcelona y que se encuentran en una situación de pobreza crónica y estructura, además de nuevas familias empobrecidas que no encontrarán trabajo o la encontrarán  y será precarioa y que tendrán dificultades de acceso a prestaciones sociales y rentas mínimas y que necesitarán la acción social de Cáritas para complementar las ayudas de los servicios sociales públicos.