La pandemia representa en la actualidad la mayor crisis de salud pública en todo el mundo y uno de los mayores obstáculos al desarrollo de los países. En 2007, el número de personas con VIH en todo el mundo era de 33,2 millones de adultos y 2,5 millones de niños. Casi el 90 por ciento de ellos viven en países en desarrollo. Más allá de los aspectos médicos, esta pandemia agrava seriamente las situaciones de pobreza e incrementa la vulnerabilidad de los derechos humanos.
Mons. Robert Vitillo, asesor de Cáritas Internacional sobre SIDA, encabeza la delegación de la red Cáritas en esta Conferencia Internacional, que ha sido convocada con el objetivo de asegurar, en el horizonte del año 2010, el acceso universal a la prevención, tratamiento, cuidado y apoyo a las personas afectadas por el síndrome.
Atención y prevención en 107 países
La Iglesia católica tiene una de las mayores redes globales de servicios sanitarios, de la que dependen directamente en todo el mundo, según cifras aportadas por el Secretariado General de Cáritas International, 5.246 hospitales, 17.530 dispensarios, 577 leproserías y 15.208 residencias para mayores, enfermos crónicos y discapacitados físicos y psíquicos. Asimismo, las entidades dependientes de la Iglesia católica, como Cáritas, proporcionan al menos la cuarta parte de los cuidados a enfermos de SIDA en Africa. La red Cáritas desarrolla actualmente en 107 países programas de prevención, tratamiento y cuidado a los afectados, un trabajo basado en el apoyo humano a las personas con VIH, a quienes se proporciona comida, información, apoyo médico, educación y planes de lucha contra la estigmatización social y la exclusión.
En 2007, la confederación Cáritas Española destinó a programas de SIDA más de 3,6 millones de euros y atendió en todo el país a 524 personas.