El Grupo de Trabajo del Sahel, que cuenta con tres personas que trabajan en un comité de pilotaje cuya sede cambia de país cada año, ha elaborado un sistema de alerta precoz. En estos nueve países, Cáritas –por medio de su red en parroquias católicas- recoge regularmente datos sobre lluvias y producción agrícola, los cuales una vez comparados permiten detectar a tiempo situaciones de inseguridad alimentaria. Según explica el responsable de Cáritas Española para proyectos del Sahel, Carluccio Giannini, “gracias a este sistema, las Cáritas de Níger y de Burkina han enviado este año un llamamiento para hacer frente a una emergencia que se les avecina en algunas partes de estos países. En Cáritas Española hemos enviado ya 25.000 euros para paliar estas necesidades”.
Además de prevenir posibles hambrunas, el Grupo de Trabajo del Sahel organiza también la puesta en práctica de “buenas prácticas en seguridad alimentaria”, sobre todo el almacenamiento de grano para hacer frente a situaciones de escasez. Un ejemplo de esto es la diócesis de San, en Malí, que cuenta con 20 parroquias donde se han construido sólidos graneros de cemento con puertas de hierro donde la gente almacena sus cosechas para que estén seguras y puedan ser utilizadas en épocas de sequía y recogidas exiguas de cereal.
Cáritas Española comenzó a apoyar a sus contrapartes de países del Sahel en agosto de 2005, a raíz de la hambruna que se desató en esta vastísima franja de África al ser devastada por una plaga de langosta que arrasó cosechas en pocos días.