Educación para la no-violencia, inteligencia emocional, coordinación de emergencias, intervenciones con enfermos mentales, habilidades sociales, trabajo en equipo, espiritualidad…Estos son algunos de los contenidos –repartidos en tres módulos- que durante estas dos semanas ayudarán a todos estos voluntarios y contratados que trabajan en la acción socio-caritativa de la Iglesia. De esta manera se crea una cultura común entre personas que trabajan por integrar a personas excluidas y en situación de vulnerabilidad con los que Cáritas trabaja. Realizar acogida y cambiar las vidas de personas sin techo, inmigrantes, mujeres marginadas o familias desestructuradas requiere realizar intervenciones de calidad, con habilidades que requieren aprendizaje y mejora.
Durante el día de hoy se debaten dos ponencias. Una sobre cómo romper la espiral de exclusión, expuesta por ej sacerdote jesuita Daniel Izuzquina, director de la ONG “Pueblos Unidos” (trabajo con inmigrantes), y otra sobre “generación de comunidad como elemento de sentido social”, por el profesor de sociología Fernando Vidal, de la Universidad de Comillas.
Como novedad importante, esta “escuela de verano” de Cáritas incorpora este año la Escuela de Caridad, una iniciativa de formación más teológica que empezó hace tres años en Ávila.