Promesas incumplidas
“Lamentamos tener que escribir de nuevo en 2008 para recordar a los gobiernos donantes las promesas que hicieron en 2002 y 2005, que quedaron incumplidas”, afirman el cardenal Rodríguez Maradiaga y René Grotenhuis, que advierten, además, de que “ahora existe un peligro real y es que la Declaración del Milenio, una promesa solemne realizada a los pobres del mundo por la comunidad internacional, y especialmente sus miembros más ricos, sea recordada sólo como un documento de palabras vacías”. De ser así, señalan, “eso alimentará el cinismo con el que tanta gente de los países en desarrollo escucha las manifestaciones de preocupación de los países más ricos respecto a las necesidades de los más necesitados”.
La declaración conjunta que Caritas y CIDSE dirigen a los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos incide especialmente en el serio riesgo que, a fecha de hoy, supone la falta de financiación para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), sobre todo si se tiene en cuenta que la ayuda al desarrollo movilizada por el conjunto de la comunidad internacional en 2007 disminuyó un 8,4% con respecto a 2006, que se añade a la reducción del 5,1% registrada entre 2005 y 2006.
Esperar más de 100 años para alcanzar los ODM
Rodríguez Maradiaga y Grotenhuis recuerdan que “han pasado siete años y medio desde la Declaración del Milenio y estamos a medio camino para llegar al 2015”. “Es evidente –señalan-- que demasiados países fracasarán y no alcanzarán los objetivos. En algunos casos, conforme a la marcha actual en los progresos, podrían tener que esperar más de 100 años para alcanzar los objetivos. Hay un número de causas: alguna vinculadas a los donantes, otras, más difíciles de tratar, relacionadas con los mismos países en desarrollo y la aparente incapacidad o falta de voluntad de sus gobiernos para ayudar a los ciudadanos más pobres. Y en demasiados países los conflictos hacen que el desarrollo se retrase de décadas”.
Con objeto de sentar las bases que permitan cumplir los ODM en el plazo previsto, Cáritas y CIDSE identifican los retos que deberán acometer los líderes del G8 en temas prioritarios como son: la calidad de la ayuda, la cancelación de la deuda y la adopción de un acuerdo internacional sobre un nuevo marco que regule préstamos responsables, la crisis alimentaria, la “guerra contra el terrorismo” y el cambio climático.