El fenómeno de los sin techo es sin duda la parte más visible y sangrante de una exclusión residencial cada vez más habitual en nuestras ciudades.
Tener dificultades para acceder a una vivienda no es algo sólo de particulares, sino también de entidades como la Fundación Privada Fomento de la Vivienda Social, que facilita viviendas dignas, durante un tiempo limitado y con unos alquileres muy bajos, a familias que sufren exclusión residencial. Es un proyecto que empezó en los años noventa con la promoción y el apoyo económico de Cáritas diocesana de Barcelona, pero que también ha sido víctima del aumento irracional de los precios de las viviendas, tanto de compra como de alquiler. «Nos resulta económicamente imposible alquilar una vivienda en el mercado privado con el fin de ofrecerlo después a nuestros beneficiarios a un precio que esté a su alcance », afirma Antoni Salamero, director de la entidad. El 31 de diciembre de 2006, la Fundación disponía de 67 viviendas: 38 en propiedad y 29 en cesión de uso (19 de alquiler y 10 con cesión de uso temporal gratuita).
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