A lo largo de toda la tarde, un numeroso público (personas usuarias, voluntarios y voluntarias, trabajadoras sociales, educadoras, sacerdotes, y representantes de entidades) pudieron visitar los diversos espacios de Folre: el comedor, el servicio de duchas, la lavandería, la cocina, los servicios de taquillas para los usuarios, el despacho de acogida, entre otros elementos que forman parte del nuevo equipamiento.
En el acto central intervinieron Maria Fernández, responsable territorial de Càritas diocesana de Barcelona, mossén Jaume Castellví, rector de la parroquia de Sant Josep, Xavier Oncins, presidente de Folre, Jordi Roglà, director de Càritas diocesana de Barcelona y mosén Salvador Bacardit, vicario y delegado episcopal.
“En este espacio queremos que las personas atendidas se sientan como en casa, esforzándonos para que todo el mundo se encuentre a gusto” dijo mossén Jaume Castellví en su intervención. Y recordó y felicitó a todos los voluntarios y voluntarias que han hecho posible el centro Folre, especialmente a mosén Jesús, su iniciador. Mosén Castellví mencionó que, tras muchos años y vicisitudes, y gracias a la Divina providencia y al apoyo recibido últimamente por el Ayuntamiento de Badalona, ha sido posible esta nueva ubicación. También tuvo un recuerdo especial para los educadores y educadoras que han pasado por el centro, y agradeció el apoyo recibido por Càritas diocesana de Barcelona. “Esto –afirmó- nos hace mirar el futuro con mucha ilusión y ahora disfrutamos de esta Jornada en un día tant señalado como hoy, la festividad de Sant Josep”.
Por su parte, Xavier Oncins, presidente de Folre, recordó los inicios del proyecto. En aquellos tiempos, un informe de Càritas puso de manifiesto algunas de las deficiencias del municipio: la necesidad de apoyar a personas ancianas, los refuerzos escolares para niños y la atención a las personas sin techo. Fruto de las inquietudes de un grupo de jóvenes, del contacto con otras entidades y del empuje de mosén Jesús, nació Folre. Un centro que recibió el apoyo de la parroquia y, que, posteriormente, ha sido acogido como propio por las parroquias de Badalona, que aportan colaboradores voluntarios.
Después de años de trabajo, se vió la necesidad de contar con profesionales remunerados que apoyaran el proyecto. “Superando años de dificultad, y gracias a las gestiones efectuadas por Càritas con el Ayuntamiento de Badalona, ha sido posible esta nueva realidad”. Finalmente, Xavier Oncins rindió un cálido homenaje “a todos los voluntarios y voluntarias que en estos once años han hecho posible el día a día, que han organizado los servicios, las excursiones, los talleres, la tómbola... y que hacen, con su afecto, que los chicos se sientan personas”.
Jordi Roglà, director de Càritas diocesana de Barcelona, recordó con emoción algunas situaciones vividas con personas sin hogar y comentó las dificultades del camino de la reinserción. Animó a los presentes a trabajar, mirando siempre hacia adelante, en una doble vertiente: la asistencia y la promoción de la persona. Para el director de Càritas, “aquello que no puede faltar en ningún momento y que distingue el trabajo de Càritas es el amor. Para Càritas, el modelo de intervención es el del buen samaritano y aquello que nos guía es el mensaje del Evangelio”. El director de Càritas concluyó haciendo extensivas sus felicitaciones a todos los presentes.