La llegada de inmigrantes por las fronteras del Sur del Estado español, y su posterior traslado a Catalunya (y a otras autonomías) no es un hecho nuevo. En la reciente historia migratoria, la descongestión de las zonas de llegada ha sido una práctica habitual. Cáritas de Barcelona ha colaborado en anteriores dispositivos especiales para otros colectivos migratorios (recordemos los acontecimientos de las plazas de Catalunya y André Malraux y los encierros en las iglesias, universidades y en los locales de algunas entidades, los años 2000 y 2001). Desde esta experiencia surge nuestro posicionamiento, reafirmado en un comunicado hecho público el pasado 25 de agosto (www.caritasbcn.org). Para Cáritas la ayuda de emergencia de unos días no resuelve el problema sino que lo atenúa y pospone una solución que debería contemplar, además de la atención humanitaria y asistencial de los primeros tiempos, los mecanismos para que estas personas puedan obtener una autorización de residencia para poder trabajar y desarrollarse en este país. De no ser así, los inmigrantes entran en un callejón sin salida que comporta un gran sufrimiento y fragilidad para ellos y para los suyos. Y los puede llevar a situaciones no deseadas.
Nuestra experiencia nos dice que la mayoría de las personas inmigradas que llegan a Catalunya tienen recursos personales, son luchadoras y aspiran a poder participar en la construcción de un bienestar común en la nueva sociedad. Y lo hacen a menudo mal retribuidos: atienden a los mayores y a los niños; trabajan en la construcción y en otros sectores rechazados por la población autóctona. Demasiadas veces los obstáculos que encuentran en su camino los condena a la economía sumergida para poder subsistir. Estos inmigrantes son fuente de riqueza tanto para nosotros como para sus países, además de aportar ingresos básicos a sus familias.
Cáritas de Barcelona, consciente de que la responsabilidad sobre el tema de la inmigración recae en los gobiernos –sin dejar de lado el esfuerzo y la aportación de la sociedad civil organizada–, defiende la necesidad de un Pacto de Estado sobre las Migraciones. Y para avanzar en una línea de consenso sobre este tema complejo, trabaja junto con otras 130 entidades: sociales, de inmigrantes, cristianas, vecinales y culturales de Catalunya por un Consenso Social sobre Migraciones, las primeras conclusiones del cual se presentaron el pasado 8 de junio de 2006 ante la Comisión de Migración del Parlamento catalán.
Cáritas de Barcelona continuará trabajando junto a la sociedad civil, las instituciones públicas y privadas para encontrar respuestas justas al hecho migratorio. Y como siempre, mantendrá abiertas sus puertas a toda persona que requiera ayuda, independientemente de su origen y procedencia.
Carolina Roig
Responsable del Área de Acción Social
Cáritas diocesana de Barcelona