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Por ello, manifiestan que:
- No se respetan los derechos de las personas, recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, de libre circulación, libertad y de atención jurídica.
- No se respetan los derechos de protección de los niños, recogidos en acuerdos internacionales, sobre todo de aquellos menores que no están acompañados y sufren más vulnerabilidad.
- Desde la óptica de la persona en situación irregular se lo incrimina y se lo considera un delincuente y se lo quiere tratar como un preso, cuando sólo ha causado una infracción administrativa.
- No se ponen más recursos en contra de la lucha del tráfico ilegal de personas y de las mafias que hay detrás.
- No se hace una política más atrevida por el desarrollo de los países empobrecidos, de dónde provienen las personas que llegan a casa nuestra.
Por todo esto, las Càritas de Catalunya piden a las administraciones que no apliquen esta nueva Directiva y centren sus esfuerzos en trabajar por la mejora de la cohesión social y la integración de la sociedad a la nueva realidad, y a la vez, promocionen el trabajo de desarrollo de los países de origen de los nuevos ciudadanos.
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