La Misa exequial que se ha celebrado este mate, a las 11h en la S.I. Catedral de Barcelona ha sido presidida por el cardenal Lluís Martínez y Sistach , que ha con veinte cardenales, arzobispos, obispos, abades y 400 presbíteros. Más de dos mil personas, muchas de ellas venidas de las parroquias dónde desarrolló su tarea pastoral, han querido dar el último adiós al obispo Joan. El coro de cambra Francesc Valls ha cantado la Misa d’'Angelis durante la celebración eucarística.
A la Misa han asistido las más altas autoridades catalanas, encabezadas por el Presidente de la Generalitat, José Montilla, el Presidente del Parlamento de Catalunya, Ernest Benach, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, así como el exPresidente de la Generalitat, Jordi Pujol y el expresidente del Parlamento Joan Rigol. Entre los asistentes había también numerosos representantes de los diferentes estamentos políticos, militares y sociales.
“Ha hecho presente el Evangelio en las realidades temporales”
En la homilía, el Cardenal Martínez Sistach ha dicho: “Sus 78 años de vida han sido un gran bien para muchísimas personas e instituciones que han recibido el servicio preciado de su ministerio presbiteral iniciado el año 1954 con la ordenación en Montserrat y de su ministerio episcopal desde el año 1991 con la ordenación episcopal en esta catedral. El Señor se ha valido de él para manifestar su amor y su misericordia a una muchos hermanos y hermanas en medio de las muy diversas circunstancias y momentos de la historia de nuestro país. Como hombre de Dios y de Iglesia, muy cerca de las personas, se ha prodigado en la animación pastoral de las comunidades, en el acompañamiento espiritual de los cristianos, en la defensa de los derechos humanos y en el diálogo fe-cultura, haciendo presente el Evangelio en las realidades temporales”.
El Cardenal ha recordado los años en qué siendo presbítero abrió las puertas de la Iglesia a las personas que llegaron a Catalunya en las migraciones de los años 60, en la búsqueda de un futuro mejor.
“Se entregó plenamente como presbítero a las parroquias de Santa Eulàlia de Provençana y de Sant Miquel del Port como vicario, y a las parroquias de Sant Antoni de Padua, de Badalona, y de Sant Isidre del Hospitalet como rector, dejando en todas ellas un recuerdo imborrable de buen pastor, muy próximo a las personas y a las instituciones, especialmente a los pobres y a los inmigrantes, y también muy lúcido en la formación cristiana y en la pastoral misionera. Amante de su lengua materna catalana, él y otros muchos presbíteros de la diócesis se entregaron con cuerpo y alma acogiendo la muchedumbre de inmigrantes que los años sesenta del siglo pasado llegaron a Barcelona procedentes del resto de España buscando trabajo para poder vivir, y las parroquias, como la de Llefiá que él fundó, serían un referente fraternal por aquellos hermanos nuestros y configuraron unos auténticos barrios humanos.
Al final de su homilía el cardenal Lluis Martinez Sistach ha recordado sus últimos momentos: “En la vida del Obispo Joan, la Virgen María estaba muy presente, especialmente bajo la advocación de Montserrat. En los momentos de su muerte le acompañamos en torno a su cama – su cruz – rezando el santo rosario. Ella, madre de los sacerdotes y de los obispos, le habrá acogido y presentado al Altísimo. Que desde el cielo interceda por todos”.
Pésame del Santo Padre
Así mismo, al acabar la Misa exequial se ha leído el telegrama enviado desde la Secretaría de Estado del Vaticano. En él, el Santo Padre Benedicto XVI, expresa “el sentido pésame por la dolorosa pérdida de este pastor que dedicó generosamente su vida al servicio de Dios y de la Iglesia”.
Por voluntad expresa del obispo Joan, los restos han sido depositados en la tumba de su madre, en el cementerio de Montjuïc.